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Vamos a recordar una estrategia especulativa sobre el mercado financiero, que hizo célebre el marqués de Salamanca (S. XIX). Se le atribuyó a este personaje, pero quizá fue de mucho antes: o de siempre.
Pero, sería interesante, previamente, de conocer la historia del Marqués, que repasaremos en los siguientes puntos, sobre la manipulación en los mercados.
¿Hay manipulación en los mercados financieros?
Sí, lamentablemente la manipulación del mercado es una práctica que ocurre en los mercados financieros. Algunas de las principales formas de manipulación incluyen:
- Operaciones «Falsas»: Ejecutar transacciones o dar órdenes de negociación que transmitan señales falsas o engañosas sobre la oferta, demanda o precio de un instrumento financiero, con el fin de fijar un precio artificial.
- Wash trading: El manipulador compra y vende un valor repetidamente para crear una falsa apariencia de actividad o interés en el mercado.
- Pump and Dump: Inflar artificialmente el precio de una acción de baja capitalización para luego vender rápidamente, dejando atrapados a los inversores que entraron tarde.
- Poop and Scoop: Menos común que el pump and dump, consiste en bajar artificialmente el precio de un valor para luego comprar a precios más bajos.
Y en los mercados de criptomonedas destaca una en particular: Los grandes tenedores o «ballenas» de criptomonedas pueden intentar manipular el mercado a través de estrategias como la «tendencia boosting», donde ejercen presión adicional durante las correcciones para evitar la reversión de los precios.
Estos ejemplos muestran que la manipulación de los mercados de criptomonedas es una práctica recurrente, que pone en riesgo la integridad y confianza de los inversores en este emergente ecosistema financiero.
En teoría, y en la práctica, la manipulación está prohibida
La manipulación del mercado está prohibida en la mayoría de los países porque afecta la integridad del mercado al crear apariencias artificiales sobre los precios. Distorsiona la formación libre de los precios por la oferta y demanda, perjudicando a los inversores que confían en la honestidad del mercado.
Aunque difícil de detectar, las autoridades regulatorias buscan castigar la manipulación para mantener la confianza y el buen funcionamiento de los mercados financieros.
Ejemplos históricos de manipulación de mercados
Crisis financiera asiática de 1997
Varios países del sudeste asiático, como Tailandia, Indonesia y Corea del Sur, devaluaron deliberadamente sus monedas para aumentar la competitividad de sus exportaciones. Esto desestabilizó los mercados financieros de la región y provocó una crisis económica generalizada.
Burbuja de los Mares del Sur
A principios del siglo XVIII en Inglaterra, la South Sea Company participó en actividades fraudulentas como difundir rumores falsos y manipular el precio de sus acciones. Esto llevó a que la burbuja especulativa estallara, arruinando a muchos inversores.
Gran depresión
Durante la Gran Depresión de la década de 1930, se produjeron casos de manipulación del mercado y caídas de precios que agravaron la crisis económica.
Escándalo del LIBOR
En la década de 2010, se descubrió que varios bancos habían manipulado el LIBOR (tasa de oferta interbancaria de Londres) al reportar datos falsos, beneficiándose a expensas de otros participantes del mercado.
Manipulación de derivados financieros
En España, las entidades financieras aprovecharon plataformas de sindicatos de crédito para acordar el reparto y fijación de precios de productos financieros derivados, evitando la competencia.
El Marqués de Salamanca
José de Salamanca y Mayol, fue un influyente empresario y financiero español del siglo XIX que se vio envuelto en un escándalo de manipulación del mercado de valores:
Al parecer, según cuenta diversas fuentes históricas, en 1844, Salamanca obtuvo la autorización para crear el Banco de Isabel II, compitiendo con el monopolio del Banco de San Fernando. A través de este banco, Salamanca y sus socios realizaron operaciones especulativas a corto plazo en el estrecho mercado de valores de la época, utilizando la deuda pública y sus propios títulos como garantía.
Ante la burbuja bursátil que ellos mismos habían creado, Salamanca tomó posiciones cortas y comenzó a vender masivamente los títulos en la Bolsa de Madrid, aprovechando la inestabilidad política para generar pánico en el mercado… y una vez caído todo: compró muy barato. Se calcula que Salamanca se embolsó cerca de 30 millones de reales en un solo día con esta maniobra.
Película
«El Marqués de Salamanca», 1948: producción española.
En este film se muestra varias maniobras del señor marqués, una de ellas la ya expuesta en el punto anterior… pero hay algunas más. Digna de ver esta película para entender ‘El Mercado’ de ahora y siempre.
Conclusión
Estas manipulaciones se han dado siempre: rumores de guerra que tiran las bolsas y luego se compra barato y se desmiente la noticia, pasa casi a diario… sobre todo en aquella época: cuando no había Internet y las comunicaciones eran de faro a faro por las costas de los países.
Su historia, la del marqués de Salamanca, ha sido más bien objeto de libros y artículos académicos que analizan su papel como influyente empresario y financiero de la España del siglo XIX.
Hay que recordar que actualmente en Madrid existe el barrio de Salamanca que él creó en su momento: y de paso, al parecer, se quedó con la concesión con todos los medios (infraestructura) de transporte (tranvías de la época) hacia el centro de la capital de España.
¿Algo de lo expuesto aquí, en este artículo, es lo que ha sucedido hoy con Bitcoin? ¿Algún rumor? ¿Una mala noticia? ¿Mt Gox?
El caso que el precio se dejó caer, y luego rebotó. Por cierto, este post se ha escrito mientras caía el BTC en picado ($57,2K en este instante).
¿Acaso sabíamos que iba a rebotar? Sí, pues como decía el Marqués de Salamanca (cuando tiraba con un rumor el mercado): «¿Está preparado ya el otro equipo (el comprador)?»
Y, ¿cómo sabíamos que era una caída especulativa con rebote? Pues con ciertos conocimientos, es tema para otro artículo. Pero conocer la historia, es muy conveniente. O como decía Benjamín Franklin: «Invertir en conocimientos es lo más rentable».

















