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El gobierno de los Estados Unidos es uno de los mayores poseedores de criptomonedas en todo el mundo. Sin embargo, esa entidad no tiene interés alguno en jugar con el mercado para aprovechar sus monedas atesoradas. Esa es una de las razones por las que no se le puede considerar como un hodler de Bitcoin.
Los hodlers de la mencionada criptomoneda obviamente no tienen intención de atesorar de por vida, aunque esa sea la imagen que proyectan. Estos aspiran a que el precio de la moneda digital pionera se vaya a la luna en el largo plazo para liquidar parcial o totalmente sus tokens.
Mientras tanto, el gobierno estadounidense tiene un montón de monedas en carteras frías y no tiene planes con ellas. Vale mencionar que, aunque tuviera planes de vender, el procedimiento burocrático es tan engorroso que podría tomarse años. Considerando eso, se puede decir que estas monedas bajo el poder de EE.UU. son más un archivo por casos judiciales que oportunidades de aprovechar el mercado.
Estados Unidos posee Bitcoin, pero no es un hodler
Como ya se dijo, el hecho de que las autoridades del país norteamericano posean mucho Bitcoin, eso no le convierte en un hodler. A diferencia de las grandes ballenas, a este Estado no le importa si el precio de la moneda baja o sube. Al fin y al cabo, no invirtieron nada a cambio de esos tokens en sus carteras, como en el caso de El Salvador.
Además, tampoco se debe pasar por alto el hecho de que Estados Unidos no necesita jugar con el mercado. La razón es que simplemente pueden imprimir lo que necesiten subiendo el techo de la deuda. De este modo, no tienen necesidad de quemarse los sesos esperando subidas y bajadas de precio.
Las autoridades del país mencionado han incrementado recientemente sus tenencias a aproximadamente 200.000 BTC, según información reunida por el WSJ. Esta información indica que dichas criptomonedas están actualmente en manos del Departamento de Justicia, el IRS y otras agencias gubernamentales.
Es de tener en consideración que las autoridades han vendido algunas monedas en algunas subastas. No obstante, las ventas son bajas y evitan causar turbulencia en el mercado. Como ya se dijo, el proceso burocrático para vender estas monedas es altamente engorroso. Esto contribuye a evitar que el gobierno del país se convierta en un actor de mercado.
Todo esto hace que las diferencias entre un hodler de Bitcoin y un poseedor como el Estado sean notables. Para el gobierno estadounidense, esas monedas son consideradas como elementos probatorios cuando un caso está abierto. Una vez pasa, quedan como una especie de archivo de esos casos.
La mayor parte de los bitcoins del gobierno de EE.UU. fueron confiscados en resonantes casos criminales.

















